Por Alba Maya

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miércoles, 13 de enero de 2016

Neuromarketing y Enología Parte 2


Análisis de la evolución del cerebro humano y su aplicación al sector enológico.

El cerebro humano está compuesto, a grandes rasgos, por tres grandes partes. Una “nueva” o neocortex, que piensa y toma las decisiones racionales, un cerebro intermedio, que está muy influido por las emociones y los sentimientos, y otro más viejo, también llamado cerebro reptiliano, que recopila la información de los dos anteriores y desencadena la toma de decisión final. 

El cerebro reptiliano es muy viejo tiene más de 450 millones de años y tiene una fuerte predilección por evitar el dolor, por lo que se focaliza en el ahorro de energía cerebral y en evitar los cambios, es decir, es poco amigo de las innovaciones.

Por otro lado, el lenguaje escrito, evolutivamente hablando, es muy reciente ya que apenas tiene 10.000 años, por lo que sonidos, sabores e imágenes influyen más fácilmente en el cerebro frente a las palabras escritas.

¿Tenemos en cuenta este dato a la hora de diseñar nuestra etiqueta, folletos publicitarios, página web, estrategia en redes sociales, etc.?

¿Qué imágenes se muestran en la etiqueta de nuestro vino o en la web? ¿La etiqueta tiene sólo texto?

El desarrollo de un nuevo vino, en la mayoría de las ocasiones, se centra en las cualidades organolépticas del mismo y en las percepciones de catadores expertos. ¿Es suficiente?

Si analizamos los conocimientos que nos aporta el neuromarketing, la respuesta es contundente. NO. ¿Por qué? Porque el estado emocional de las personas influye notoriamente en la percepción de los sabores, en el placer percibido y la valoración de los vinos.

Por ejemplo, según un estudio publicado por Goldstein, Almenberg, Dreber, Emerson, et cols. 2008 en el American Association of WineEnonomists, el placer que se obtiene al consumir un vino depende tanto de sus cualidades intrínsecas (sabor y aroma) como de aspectos externos (Precio y presentación).


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