Los beneficios que
aporta la Psicología al conocimiento de la conducta humana y, en consecuencia,
al mundo empresarial son numerosos. Conceptualmente, el área de la
neuro-psicología estudia la relación entre el cerebro y la conducta; el
neuromarketing se centra en la aplicación de los métodos neurocientíficos para
comprender la conducta humana en los mercados.
Las empresas desconocen
que la ciencia psicológica, además de la estereotipada “psicología clínica y
trastornos mentales” estudia también en sus disciplinas psicobiología,
psicofarmacología, neurotransmisores, fisiología del cerebro, percepción,
atención, memoria, conducta, emociones, etc. y que todo ello resulta de gran
utilidad para comprender el comportamiento del consumidor y desarrollar nuevos
productos, en este caso, nuevos vinos, diseñar la etiqueta o planificar una campaña
de promoción o comunicación.
Los conocimientos y
ventajas de este tipo de estudios e investigaciones ya hace tiempo que se
conocen en otras latitudes; por ejemplo, en el año 1965, Krugman ya publicaba
artículos muy interesantes sobre el tema, tales como ‘Brain wave measures of
media involvement’ o, por ejemplo, en el año 1964 Ralph I. Allison y Keneth P.
Uhl ya publicaban en el Journal of Marketing Research las influencias de la
identificación de la marca de una cerveza sobre las percepciones en su sabor.


